La primera semana es gratis · Noia · De 17:00 a 20:00
La primera semana no cuesta nada y es para cualquiera. Después, si a los dos nos convence, seguimos. Tengo tres horas libres al día —de 17:00 a 20:00, en Noia—, una para cada persona, así que vamos por turnos: a partir de tres ya no es acompañamiento, es multitud.
No se trata de conseguir un cuerpo. Se trata de conseguir una estabilidad, una forma física y un bienestar.
Qué es y qué no es
Es mi gimnasio. Vienes a donde yo trabajo, a tu hora, y durante esa hora no hay nadie más. Una persona, una hora. Sin esperar máquinas, sin compartirme con otros seis, sin música a todo volumen mientras intentas entender qué estás haciendo y por qué.
Cómo funciona
El informe no es burocracia. Es lo único que me dice hasta dónde puedo empujarte sin romperte. Con él sé qué puedo pedirte, qué tengo que rodear y a qué ritmo. Sin él estaría adivinando, y adivinar con la salud de alguien no lo hago.
Presencial, en mi gimnasio, los cinco días. Esa semana no va de rendimiento: va de que nos entendamos. De que yo vea cómo te mueves, cómo respiras, dónde te cansas y dónde te bloqueas. Y de que tú entiendas por qué hacemos cada cosa.
Sigue siendo tu hora, cinco días a la semana. Pero ya con libertad: puedes venir, podemos hacerla online, o puede ser sencillamente una llamada si ese día lo que necesitas es que alguien te ordene la cabeza. La constancia es lo que no se negocia; el formato sí.
Si has notado el cambio, seguimos. Si no lo has notado, me lo dices sin rodeos y nos damos la mano. No has pagado nada, así que ninguno de los dos tiene que fingir que ha funcionado.
Lo que descubrí por el camino
Lo que de verdad me hizo mejorar fue el bienestar emocional y la comida.
Es lo más incómodo que he aprendido, porque llevaba años buscándolo en otro sitio: en el volumen, en la sesión siguiente, en apretar más. Y no estaba ahí. Con la cabeza colocada y comiendo como se debe comer, el entrenamiento por fin sirve para algo. Sin eso, da igual lo que hagas en el gimnasio: pones ladrillos sobre barro.
Por eso no te voy a vender una dieta. He probado prácticamente todas las que existen y vender una como si fuera la respuesta sería mentirte. Lo que hago es enseñarte a comer, que es otra cosa: sin pesar nada, sin comer forzado, aprendiendo a mirar un plato y saber qué te va a hacer dentro de dos horas.
Y por eso una parte de nuestra hora, algunos días, no será entrenar. Será hablar.
Dónde está mi límite
No hacemos análisis. No recetamos. No diagnosticamos ni tratamos enfermedades. Tampoco soy psicólogo ni terapeuta. Esto es acompañamiento personalizado: apoyar a una persona a mejorar su salud y su día a día, dentro de lo que su médico dice que puede hacer.
Por eso te pido el informe médico y por eso no valoro a nadie sin él. Hasta dónde puedes llegar lo decide un profesional de la medicina, no yo. Lo mío es leer ese informe, entender los límites que marca y construir el trabajo dentro de ellos. Si durante el programa aparece algo que se sale de mi terreno, te mando al médico ese mismo día.
Quién te acompaña
He competido en atletismo, fútbol, crossfit, MMA, boxeo y natación. No los he probado: he competido. Cada uno te rompe por un sitio distinto y te enseña algo que los demás no, y veinte años de eso no me convierten en un catálogo de ejercicios: me convierten en alguien que ya ha visto casi todo lo que te va a pasar a ti.
Por el camino probé prácticamente todas las formas de comer que existen. Unas funcionaron, la mayoría no, y algunas funcionaron durante un tiempo y luego dejaron de hacerlo.
De ahí saqué la única conclusión que me parece honesta: no hay una fórmula exacta. No la hay para todos y probablemente tampoco la hay para siempre para una misma persona. Lo que sí hay es un método para encontrar la tuya, y eso es lo que hago contigo durante ese mes.
Y resulta que eso está estudiado. En 2007 JAMA publicó el estudio A TO Z, que enfrentó cuatro dietas famosas durante un año. Lo que predijo quién mejoraba no fue la dieta elegida: fue si la persona conseguía sostenerla. Ese es exactamente mi trabajo — que la sostengas.
No te voy a dar lo que le funcionó a un influencer. Te voy a dar lo que he visto funcionar, adaptado a tu físico, a tu salud y a tu vida real.
Condiciones
0 € la primera semana, para cualquiera
Cinco días, una hora al día, sin pagar y sin compromiso de seguir.
Esto no ha salido al mercado. No estoy dado de alta como autónomo ni existe ninguna sociedad detrás, y precisamente por eso ahora mismo no cobro nada: no puedo, y tampoco quiero hasta saber si esto le sirve de verdad a alguien.
Lo que estoy haciendo es evaluar si es viable como negocio. Si funciona, me daré de alta en Hacienda y en la Seguridad Social, montaré el servicio como toca —con contrato, factura y todas las garantías— y entonces habrá un precio. Te lo diré antes de cobrarte nada, nunca después, y decidirás con el número delante.
Mientras tanto: mandas la solicitud, leo tu informe y te digo si puedo ayudarte. Si sí, haces tu semana gratuita. Al terminarla me dices qué te ha parecido y yo te digo con honestidad si creo que puedo cambiarte algo. Sin dinero de por medio en ninguno de los dos lados.
Preguntas
No hay truco, hay una situación: todavía no estoy dado de alta y no puedo facturar. Estoy comprobando si esto funciona de verdad antes de montarlo como negocio. Tú te llevas una semana de entrenamiento individual sin pagar; yo me llevo saber si esto sirve. Los dos ganamos algo y ninguno arriesga dinero.
Todavía no lo sé, porque depende de si esto llega a ser viable. Lo que te garantizo es el orden: primero me doy de alta, luego te digo el precio, y luego decides. Nunca vas a encontrarte un cobro que no hayas aceptado antes. Si al acabar tu semana gratuita no quieres seguir, se acabó y tan amigos.
Sí, y no es una estrategia de venta. Tengo tres horas libres al día y cada una es de una sola persona. La semana gratuita es para cualquiera que la pida, pero por turnos: si las tres están ocupadas, entras en lista y te aviso en cuanto se libere una. Es aritmética, no escasez inventada.
Pídelo antes de solicitar la plaza. Con un reconocimiento básico de tu médico de cabecera o de una mutua me vale: analítica, tensión, corazón y cualquier lesión o patología conocida. No entro a valorar a nadie sin eso. Es la diferencia entre entrenarte y ponerte en riesgo.
No, y quiero que quede clarísimo. No hacemos análisis, no recetamos, no diagnosticamos y no tratamos enfermedades. Esto es acompañamiento: leo tu informe para saber qué límites respetar al entrenarte. Hasta dónde puedes llegar lo dice tu médico; yo trabajo dentro de eso. Si algo se sale de ahí, te mando al médico.
No, y no te voy a vender ninguna dieta con nombre. Las he probado casi todas y ninguna es la respuesta para todo el mundo. Lo que hacemos es que aprendas a comer: sin báscula, sin comer forzado y sin siete alimentos en rotación hasta odiarlos. Te lo cuento entero en lo que sé.
Sirve especialmente. Por eso es una persona por hora y sin nadie más delante. El punto de partida da igual; lo único que necesito es que aparezcas cinco días a la semana.
La primera semana es presencial y no la salto: necesito verte mover en persona para saber con quién trabajo. A partir de ahí, si vives lejos, el resto puede ser online o por llamada sin problema.
Se guarda cifrado desde el momento en que lo subes, solo lo abro yo, cada acceso queda registrado y se borra automáticamente pasado el plazo de conservación. Puedes pedirme que lo elimine antes cuando quieras. Lo tienes todo detallado en la política de privacidad.
A dónde va esto
Y así siempre vas por detrás. Lo que buscamos no es correr más: es igualarnos. Encontrar un punto común de estabilidad y bienestar, porque de ahí es de donde salen las cosas de verdad.
Entrenar es la puerta de entrada, no el destino. El destino es ese punto donde dejas de ir a remolque de tu propia vida. Todo esto forma parte de algo más grande en lo que estoy trabajando, y que es el foco de verdad.
La primera semana no te cuesta nada. Si estás dispuesto a darme esa hora cinco días, yo pongo todo lo demás.
O si prefieres hablarlo antes, llámame y ya está:
633 34 25 97
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